por: Rocío Villalobos
La creación de pelucas naturales a través de la venta de cabello se ha convertido en una nueva opción de trabajo.
Carla Pérez es una asidua cliente de una conocida peluquería de Jesús María, siempre que se encuentra en el lugar es la más emocionada y no pierde tiempo en probarse ya admirar las hermosas pelucas de todos los colores que le da su estilista.
Mientras, en otro lugar de la capital, María Teresa, acaba de acomodarse la cabellera postiza, se dispone a salir, pero no puede dejar, a sus tan solo 21 años, de contemplar su imagen en el espejo, se seca las lágrimas que empiezan a brotar de sus mejillas, se resigna, se acomoda otra vez el peluquín y se dirige a su sesión de quimioterapia.Ambas tienen algo en común, dependen del mismo objeto, pero distintas las razones, mezclando la vanalidad y el uso forzoso.
El uso de pelucas se ha incrementado en los últimos cinco años; el 30 % de personas las utiliza para cambiar de imagen o tener una apariencia más acorde con la moda, y el 70 % para cubrir la falta de cabello debido al a alopecia, ausencia de cabello, debido a tratamientos de enfermedades oncológicas , como la quimioterapia o radioterapia.
Esto ha ocasionado una gran demanda por parte de las peluquerías en la compra de cabello parta realizar los postizos. Para ello las personas que ofrecen su pelo deben cumplir con ciertos requisitos indispensables: tenerlo en buenas condiciones, que no estén entrecortados, porque dificultad el proceso de tejido, no tener algún tipo de compuesto químico, como son los tintes o líquidos para ondulaciones, y sobre todo cumplir con el ciclo normal del crecimiento capilar.
En Lima, existen varias peluquerías y casa especializas en preparar los postizos. Estos se elaboran de acuerdo al volumen y largo que desea el cliente, primero se seleccionan las mechas de los cabellos y se tejen en mallas especiales para obtener la forma deseada.
Las mallas cumplen una labor trascendental, porque de ellas depende la duración y la calidad de las pelucas. En el mercado nacional existen tres tipos, las de poliéster, que son las más invisibles, pero las menos resistentes. También están las de poliuretano que son muy prácticas porque no requieren adhesivos tan fuertes; al mismo tiempo son las más detectables. Y por último las de nylon que tiene una vida más útil y duradera. Los dos primeros tipos de mallas son utilizados para pelucas de uso estético y la última para las personas que han perdido gran parte de su cabello.
El costo de las pelucas, varían de acuerdo a la cantidad de cabello (extensión y volumen), modelo y más aún el lugar donde se adquiera. Sus precios oscilan desde las más baratas entre 150 a 250 soles y las más caras entre mil a tres mil soles. Estas son adquiridas usualmente por las personas con cáncer.
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