EL VALOR DE LA BASURA

viernes, 19 de octubre de 2007


por: Katerine Nazario Añorga


En la sociedad limeña actual, -donde los que se equivocan vienen cargando su cruz toda la vida y los pobres son pobres por siempre-, se han dado creado diversos tipos de empleos innovadores, los que en muchos casos son el único medio de manutención familiar. El famoso ingenio de los peruanos y la terrible necesidad se dan la mano formando así el trabajo de los recicladotes.Casi todos los días terminamos de leer el periódico y lo arrojamos a la basura; las cáscaras de la fruta del almuerzo también van al tacho de basura.


Así, generamos 700 gramos de basura diarias, que el camión municipal se encargará de recoger y terminarán en un relleno sanitario de la ciudad.El Perú cuenta con 10 rellenos sanitarios, cinco en Lima y los demás en el resto del país, número insuficiente para tratar los residuos que producen 27 millones de peruanos, que generamos 13 mil toneladas de basura al día.


El 75 por ciento lo recogen los servicios de baja policía de distritos y provincias, y el resto va a parar a los basurales.Es donde comienza el trabajo del reciclado, que confundiéndose entre las toneladas de residuos buscan materiales que puedan ser vendidos y que les produzcan ganancias.EN LAS LOMAS DE CARABAYLLO - Un hedor repugnante cuelga sobre el desierto árido mientras que un camión descarga un montón de botellas, basura, pedazos de vidrio roto y residuos médicos detrás de la casa desvencijada de Enriqueta Ramos.Sus hijas, Katy de 11 y Carol de 8 años edad, empiezan a escoger entre la basura en busca de pedazos de alambre, vidrio, metal, plástico - cualquier cosa reciclable que se pueda limpiar y vender para comprar comida.


"Me he hincado yo misma mucho tiempo," Dice Carol con una sonrisa mientras sus manos asquerosas sacan cautelosamente dos jeringas plásticas, sus agujas afortunadamente removidas."Una vez me corte la vena y la sangre me salio a chorros," agrega ella, recordando un corte en su pie causado por un vidrio roto.


El reciclaje compete a personas como Ramos, de 35 años, quien dice que su decisión de poner a trabajar a sus niños fue cuestión de supervivencia después de que hace ocho años encarcelaran a su marido por vender drogas.Carol ha estado ayudando a su madre a seleccionar la basura hace mucho tiempo, hasta donde puede recordar.


El ambiente es tóxico, los hornos de fundición cercanos arrojan humo cargado de plomo y otros metales pesados. Después de recoger pilas de basura limpia, los recicladores prenden fuego al resto para revelar pedazos ocultos de vidrio o de metal. "Esta mañana me quemé yo mismo con un alambre," dice un hijo de la señora, Guillermo, de 7 años de edad quién cursa el 1er grado.Guillermo dice que él prefiere ayudar a su madre a buscar entre la basura a ir a la escuela a estudiar, lo cuál él dice que atiende en las mañanas.


Como muchos en las Lomas de Carabayllo, la familia de Ramos opera por debajo de las leyes peruanas del trabajo, que prohíben el trabajo de niños menores de 14 años, especialmente en trabajos arriesgados como el del reciclaje.


La mayoria de las 35,000 familias que viven en las Lomas de Carabayllo gana a duras penas el sustento reciclando basura, y muchos otros muchos pagan a los conductores del camión recolector para que descarguen la basura de ocho millones de habitantes de Lima al lado de sus casas, mientras que otros saltan abordando los camiones en movimiento que se encaminan al cercano relleno sanitario de El Zapallal, rellenando sus sacos de reciclables.Usando sus manos desnudas, rastrillos y fuego, los recicladores - muchos de ellos niños - clasifican y tamizan los montículos fétidos en una lucha diaria por alimentar a sus familias.


Lastimosamente como se afirma en lineas anteriores, esto no es una cuestión solo de gente adulta, los niños empiezan a buscar entre la basura a entre las edades de 7 y 10 años, según el Centro de Estudios Sociales y Publicaciones (CESIP), un grupo de protección contra el trabajo infantil, sin fines de lucro.El estudio del CESIP ha encontrado que tanto niños como jóvenes, que trabajan en los montones de basura sufren de infecciones de la piel, diarrea, dolores del cuerpo, dolores de cabeza, los parásitos intestinales son problema crónico."Es cansado hacer reciclaje. Nos enfermamos de muchas cosas, dolores de cabeza, cortes, infecciones. Ya nos hemos acostumbrado", dice Lucia de 12 años frente de su vivienda hecha de ladrillos, trozos de madera y trapos.Para estos peruanos simplemente se trata de una cuestión de supervivencia, y para asegurarse el sustento diario no dudan en involucrar a sus niños en el reciclaje de basura, catalogada como una de las peores y más peligrosas formas de trabajo infantil.


Lima, de 8 millones de habitantes, carece de un plan integral para el tratamiento de tantas toneladas de basura que genera diariamente."Sólo un 2,2% de los residuos sólidos de la región van al reciclaje formal", dijo Diego Daza, asesor regional en residuos sólidos de ese organismo. Se estima que solo en Lima hay cinco mil familias dedicadas al reciclaje informal y en todo el país alrededor de 20 mil. Al preocuparse por esta realidad Albina Ruiz, directora de la ONG Ciudad Saludable, decidió agrupar a los recicladores, constituyendo la Asociación de Trabajadores Informales Ambientales de Recuperación de Residuos Sólidos (Atiarres), que actualmente agrupa a 800 recicladores de 20 ciudades del país.En el ámbito nacional, Ciudad Saludable, junto con los municipios, ha constituido 20 microempresas manejadas íntegramente por ex recicladores informales que hoy trabajan con sus propios triciclos recolectores, protegidos con guantes y mascarillas. Este modelo ha sido exportado a Venezuela y próximamente irá a México y Colombia.


Este ejemplo de superación y conservación del medio ambiente no solo se observa en Lima, también las provincias están en actividad La provincia de Carhuaz (Áncash) y el distrito de Surco (Lima) obtuvieron en 2005 el Premio a la Gestión Responsable de Residuos Sólidos del Conam por aplicar a través de sus planes integrales de residuos sólidos (Pigars), exitosos procesos de reciclaje que también pueden aplicarse en otras ciudades del país.Antes de reciclar, los pobladores de Carhuaz arrojaban la basura al río Santa. Tras implementar un programa educativo de reciclaje, hoy recuperan el 90 por ciento de los residuos, enterrando sólo el 10 por ciento de la basura generada.


En este proyecto están involucrados el 92 por ciento de los carhuacinos, quienes hoy son modelos del manejo de residuos sólidos en el país.Frente a la inadecuada recolección y disposición de la basura, el año pasado el Conam emprendió el sistema de Gestión Ambiental Escolar. En su primera etapa, participaron 62 colegios de ocho regiones del país. A estos pioneros hoy se les llama “escuelas ambientales”.David Solano, del Conam, señala que el objetivo principal es que los niños planteen alternativas de solución a los diferentes problemas ambientales en sus centros educativos, convirtiéndose en verdaderos actores de cambio en su entorno.


La educación en temas de reciclaje resulta clave para el cuidado del medio ambiente. Por ello, también, un grupo de jóvenes de Villa María del Triunfo trabaja proyectos de reciclaje con el fin de mejorar la calidad de vida de su comunidad, organizando a sus vecinos, enseñándoles a reciclar, e invirtiendo el dinero de las ventas de los residuos en obras comunales.Ya que el manejo de los residuos sólidos (reciclaje) contribuye al desarrollo delas sociedades modernas con la mejora de la calidad del entorno.Además, la basura procesada y tratada en plantas de segregación está valorizada en muy altos precios: Los residuos orgánicos (todo lo que se descompone) convertidos en “compus” (abono) pueden costar hasta 200 nuevos soles la tonelada, y el humus (abono combinado con excretas de lombrices), 400 nuevos soles. Los residuos inorgánicos (como el papel y el vidrio), están valorizados en menor costo, y de acuerdo a su peso según los estudios.


El Consejo Nacional del Ambiente (Conam) junto con otras organizaciones no gubernamentales (ONG) trabajan en el tema. La basura no sólo es generadora de contaminación en diversas ciudades sino que miles de peruanos en situación de pobreza extrema obtienen sus recursos económicos de los basurales, exponiéndose a todo tipo de enfermedades y peligros.Joseph Moller es uno de los entusiastas jóvenes de Villa María, quien tuvo la gran idea de organizar hace unos días un concurso de tachos ecológicos en el colegio estatal Juan Valer Sandoval, con el objetivo de que los niños diseñaran con productos reciclados tachos de basura para sus salones.La población informada va entendiendo que las iniciativas de reciclaje podrán contribuir con una adecuada gestión ambiental en todo el país.

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