TRABAJO ES TRABAJO

viernes, 19 de octubre de 2007


por: Ángelo Paucar.
La necesidad de trabajar puede llevar a algunos personas a realizar actividades que en su vida pensaran llevar a cabo, como por ejemplo el de disfrazarse de personajes como Barnie, Timoteo trompita, con el fin de vender caramelos o cualquier otra golosina.

Vestido con un traje de dulopio, con la forma de un elefantito de colores; Doroteo Julia, un humilde vendedor de caramelos, natural de Puno, recorre el jirón de la Unión por cuarta vez, en lo que va del día, y solo ha vendido dos soles.Su persistencia es digna de admiración, lleva puesto el disfraz durante doce horas diarias, con la molestia que causa andar con ello ante este clima cambiante, cunado no se sabe si hará frío o calor.

“No me avergüenza salir así, trabajo es trabajo; peor es estar robando o tantas cosas malas que hacen”, dice Doroteo con voz fuerte, orgulloso de si, con las mirada que tienen los hombres dignos y un rostro sudoroso luego de secarse una parte del traje.

A sus 54 años, Don Doroteo ha realizado diversos trabajos como payasito animando fiestas infantiles, músico en el ómnibus, mozo y otras actividades que ya le resta importancia.Actualmente no cuenta con un seguro de vida y oficio estable. Su único bienes su casa en el Rimac, A la cual llega caminando.

Sus hijos se olvidaron de él, pero aun así no les guarda rencor ni resentimiento y trata de llevar una vida tranquila.Pese a ello, Doroteo saca fuerzas de flaqueza y sigue su vida sin esperar grandes cosas, solo conformándose con lo que la vida le da, pero siempre con la tranquilidad que poseen los hombres honestos y dignos.

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