COMERCIO EN AVIACIÓN

viernes, 19 de octubre de 2007

por: Carmen Peña Huaringa.

Carlos Fuentes, hay que aclarar que no es el escritor mexicano y ni tampoco se dedica a las letras, sino que es un agricultor que escapando del terrorismo llegó a Lima y un familiar le enseñó a vender autopartes y lo podemos ver a diario ofreciendo su mercadería en la cuadra 4 de la avenida Aviación.

Cuando nos presentamos nos mira con desconfianza y trata de evitarnos, pero lo explicamos que solo queremos conocer como se gana la vida para mantener a su familia.“No son de la policía ¿no? Porque ellos creen que nosotros somos los ladrones de los autopartes. Nosotros, aquí en Aviación solo la ofrecemos y cuando se interesan los llevamos a los talleres para que les arreglen sus carros. Pero no somos rateros”, nos dice mientras mira con atención los autos que pasan y levanta sus manos ofreciendo en venta un espejo retrovisor.


Nos cuenta que tiene 35 años, de los cuales lleva allí trabajando diez, que a diario gana entre 10 a 20 soles, pero que hay días que saca hasta 30 soles cuando se lo llevan a un taller como ayudante. “Tengo dos hijos y están en el colegio, vivo en el Cerro San Cosme y mi esposa vende verdura picada en el mercado Jorge Chávez, podemos mantenernos, pero a mi hijo mayor que ya tiene 13 años lo estoy trayendo para que conozca el negocio y que se meta a estudiar mecánica”.


Carlos Fuentes es uno de tres mil personas dedicadas a la venta ambulatoria de autopartes, según las estadísticas de la División de Prevención de Robo de Vehículos (Diprove) que a diario informan que entre 10 a 15 autos son robados en Lima y que muchos de ellos son desmantelados para luego comercializar sus piezas como repuestos en la avenida Aviación, y San Jacinto, en la Victoria, así como en el mercado “La 50”, en Independencia.“Yo me vine de Ayacucho porque los “terrucos” (terroristas) me amenazaron porque yo no quería entrar a pelear con ellos. Me dijo mi mamá que me venga a Lima, yo tuve que dejar mi chacra tenía 22 años, estuve tres años en diferentes trabajos, hasta que mi primo me enseñó a vender repuestos y también sé algo de mecánica. Los años te hacen conocer”, nos dice.
Nos cuenta que la policía hace operativos, pero siempre se “arregla” con ellos soltándoles un “sencillo”, “a veces le damos cada uno 5 soles y como somos 15 a 20 se lleva buen billete. Pero nosotros solo somos los “jaladores” porque a mí, por ejemplo, los repuestos me los da “Lucho”, quien tiene su taller, y él compra los accesorios a otro a quien además le hace pedidos de sus clientes”.
La policía durante el año ha realizado 220 operativos en San Jacinto, Aviación y La 50 recuperando 20 mil repuestos, ha capturado 65 bandas de robacarros, y recuperaron mil 500 autos de los tres mil 200 que los delincuentes han robado a mano armada y hasta asesinando taxistas.
“Aquí nos vienen a hacer pedidos de bastantes repuestos y los dueños de los talleres nos dan de 2 a 3 soles según el cliente que le llevamos, pero a veces ellos son los que sorprenden a los choferes a quienes les dan un precio y cuando les arreglan el carro les piden otra cantidad de dinero. Pero nosotros solo le hacemos el contacto, yo no engaño a nadie”, nos dice mientras termina la entrevista para irse corriendo hacia un auto que se ha detenido a preguntarle por el espejo que lleva en la mano.

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